Letra y música: Joaquín Sabina 

Hace demasiados meses
que mis payasadas no provocan tus
ganas de reír.

No es que ya no me intereses,
pero el tiempo de los besos y el sudor,
es la hora de dormir.

Duele verte removiendo
la cajita de cenizas que el placer
tras de sí dejó.

Mal y tarde estoy cumpliendo
la palabra que te di cuando juré
escribirte una canción.

Un dios triste y envidioso
nos castigó
por trepar juntos al árbol
y atracarnos con la flor de la pasión,
por probar aquel sabor.

El agua apaga el fuego
y al ardor los años,
amor se llama el juego
en el que un par de ciegos
juegan a hacerse daño.

Y cada vez peor
y cada vez mas rotos
y cada vez mas tú
y cada vez mas yo
sin rastro de nosotros.

Ni inocentes ni culpables,
corazones que desbroza el temporal,
carnes de cañón.

No soy yo, ni tú, ni nadie,
son los dedos miserables que le dan
cuerda a mi reloj.

Y no hay lágrimas que valgan
para volver
a meternos en el coche,
donde aquella noche, en pleno carnaval,
te empecé a desnudar.

El agua apaga el fuego
y al ardor los años,
amor se llama el juego
en el que un par de ciegos
juegan a hacerse daño.

Y cada vez peor
y cada vez mas rotos
y cada vez mas tú
y cada vez mas yo
sin rastro de nosotros.

Aparece en: Física y química

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