Letra y música: Joaquín Sabina / Antonio García de Diego / Pancho Varona

Ay Carmela,
me duelen tus ojos
sembrando rastrojos
canela en la nieve.
Como dos carabelas
tan pintas, tan niñas, tan leves.

Minifalda
con bici a la espalda
y nariz indiscreta
poco más que decir.
Urge sobrevivir
te mereces un novio poeta.

No me pidas que muera por ti,
lo que queda de mí
se subasta a la mejor postora,
como un parco botín
en el barco ruín de la aurora.

No me obligues a hacerte la ola,
sigue sola tu camino,
al fin y al cabo ni sé ni sabo
cuánto nos cobra el destino.

En los bares del foro
rompías el guión
de una peli con final feliz.
No había rubia en el coro
más loro ni más Norma Jean.

Y después de la feria y el cole,
la histeria y el miedo;
si te da por contar
hombros donde llorar
va a sobrarte una mano y seis dedos.

No me canso de hablarte
aunque pronto mi voz
suene a grano de arroz repetido
y desampararte es jugar
a los fuegos de azar del olvido.

Nada amanece, todo envejece,
plancha tu velo de tul.
Tal vez mañana a tu ventana
llamé otro príncipe azul.

Y no sé de qué modo
dejar de adorarte sin duelo
entre nunca y quién sabe.
Cuando quemes tus naves
no me pierdas las llaves del cielo.

Aparece en: Vinagre y rosas

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