Letra y música: Joaquín Sabina / Javier Martínez

Los chavales que te besaban
nunca se llamaban Alain Delon,
la vida era un pez dormido,
el estribillo insípido de un rock and roll.

Así que un buen día dijiste “olvidadme”
y a Madrid haciendo auto-stop,
con un proyecto en la piel
y escrita en un papel mi nueva dirección.

Buscando el tiempo perdido,
te has ido acostando con media ciudad,
pero el gran amor no deshizo tu cama
y te aburriste de promiscuidad.

Cada noche un rollo nuevo,
ayer el yoga, el tarot, la meditación,
hoy el alcohol y la droga,
mañana el aerobic y la reencarnación.

Cómo decirte
que el cielo esta en el suelo,
que el bien es el espejo del mal,
cómo contarte
que al tren del desconsuelo
si subes no es tan fácil bajar,

cómo decirte
que el cuerpo está en el alma,
Que Dios le paga un sueldo a Satán,
cómo contarte,
que nadie va a ayudarte
si no te ayudas tú un poco más.

Qué consejos voy a darte yo
que ni siquiera se cuidar de mí,
tengo ya tan ocupado el corazón,
no queda sitio para ti.

Un amigo me ha contado
que el martes pasado te escuchó gritar
en medio del supermercado
“¿quién me vende un poco de autenticidad?”.

Mañana te vuelves a casa,
sin pena ni gloria ni príncipe azul
y contarás tu aventura
como una locura de la juventud.

Pero no te engañes pensando
que el redil de vuelta va a seguir igual,
el alquitrán del camino
embriaga más que el suave vino del hogar.

Cómo decirte
que el cielo esta en el suelo,
que el bien es el espejo del mal,
cómo contarte
que al tren del desconsuelo
si subes no es tan fácil bajar,

cómo decirte
que el cuerpo está en el alma,
Que Dios le paga un sueldo a Satán,
cómo contarte,
que nadie va a ayudarte
si no te ayudas tú un poco más.

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