Letra y música: Joaquín Sabina / Jaime Asúa / José Nodar

Ese tipo que va al club de golf,
si lo hubieras visto ayer
dando gritos de “Yankie go home”,
coreando slogans de Fidel.

Hoy tiene un adoquín,
en su despacho,
del muro de Berlín.

Ese mismo que tanto admiró
la moral estilo soviet,
por un catorce por ciento cambió
la imaginación al poder.

Desde que a Hollywood
llega una línea
del metro de Moscú.

Ha vuelto Rasputín,
se acabó la guerra fría,
¡que viva la gastronomía!
y uno no sabe si reír o si llorar
viendo a Rambo en Bucarest fumar
la pipa de la paz.

Ese que “al capital Goma-2”
con spray pintaba en la pared,
sufre de exceso de colesterol
si fluctúan los tipos de interés.

Y tiene un adoquín,
en su despacho,
del muro de Berlín.

No habrá revolución,
es el fin de la utopía,
¡que viva la bisutería!
y uno no sabe si reír o si llorar
viendo a Trotsky en Wall Street fumar
la pipa de la paz.

Hasta en Sebastopol
los camaradas
bailan el rock and roll.

Ha muerto Rasputín,
se acabó la guerra fría,
¡que viva la peluquería!
y uno no sabe si reír o si llorar,
por lo menos que le pongan hash
a la pipa de la paz.

Siempre que lucha la KGB contra la CIA
gana la final la policía.
Sobre el rencor de clase
floreció el amor,
ayer Lenin y Sza Sza Gabor
se casaban en New York.

No habrá revolución,
se acabó la guerra fría,
¡se suicidó la ideología!
Y uno no sabe si reír o si llorar…

Aparece enMentiras piadosas

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