Letra y música: Joan Manuel Serrat / Joaquín Sabina

No me importa alternar con un mafioso
si cuenta buenos chistes y es rumboso,
no me mola aplastar a los insectos,
a quién me brinda un hola le contesto.
No tengo en un altar a la familia,
culpable de mis fobias y filias,
pero eso sí, confieso que me agota
tener que soportar a tanto idiota.

Porque los guapos no son tan sapos
ni las misses tan necias
ni el placer tan ateo.
Porque el decoro no es un harapo
ni el amor sin especias
se parece al deseo.
Porque los locos no son tan tristes.
Porque un buen polvo no es un trofeo.
Porque los buenos no son tan grises
ni los sabios tan serios
ni los pobres tan feos.

Aunque sé que hay doctores divertidos,
pa’ vacilar prefiero a los bandidos,
desarraigados de la dolce vita,
hartos de deshojar la margarita,
desperdicios, con vicios y caderas,
ayunos de principios y banderas.
Pero no negaré que me horroriza
tener que soportar tanto paliza.

Porque los guapos no son tan sapos
ni las misses tan necias
ni el placer tan ateo.
Porque el decoro no es un harapo
ni el amor sin especias
se parece al deseo.
Porque los locos no son tan tristes.
Porque un buen polvo no es un trofeo.
Porque los buenos no son tan grises
ni los sabios tan serios
ni los pobres tan feos.

En cuanto a ellas, todo les perdono
con tal de que no jodan con el mono,
me apunto a rumbear con una gorda
si tira mis complejos por la borda.
Princesas, anoréxicas, fulanas,
zulúes, japonesas, catalanas,
cualquier hembra merece un buen poeta
menos la estrecha calienta braguetas

Porque los guapos no son tan sapos
ni las misses tan necias
ni el placer tan ateo.
Porque el decoro no es un harapo
ni el amor sin especias
se parece al deseo.
Porque los locos no son tan tristes.
Porque un buen polvo no es un trofeo.
Porque los buenos no son tan grises
ni los sabios tan serios
ni los pobres tan feos.

Aparece enLa orquesta del Titanic

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