Título: Memoria del exilio
Editorial: Nueva Voz (Londres)
Año de edición: 1976

Durante su exilio en Londres, Joaquín Sabina se obsesionó con publicar algo del material que tenía escrito, ya fueran canciones o versos a secas. Junto a su amigo Buly, un gran ilustrador con el que convivía entonces, ideó un pequeño poemario titulado Memoria del exilio que reunía unas cuantas letras, entre ellas algunas de las que formarían parte dos años después de su disco Inventario. Buly, autor de la portada, ayudó a Joaquín incluso con las plantas de la imprenta. “Lo vendíamos los domingo en Portobello Road a los turistas españoles. Había bosquejos de mis primeras canciones y poco más. Solo vale como arqueología para mí y para mis seres queridos”, explicaba Sabina más de treinta años después al recordar aquella época.

Memoria del exilio fue editado por Nueva Voz y tuvo una tirada de mil ejemplares. Aún así, Joaquín quiso advertir en su prólogo de que no se trataba de un poemario al uso: “No me engaño sobre estos textos, fueron escritos para ser cantados. Me temo que leídos resulten desabridos como puchero de pobre; echan de menos la voz y la guitarra. El exilio y la impotencia son culpables de que se editen en forma de libro… Creo en la canción como género impuro, de taberna, de suburbio; por eso amo el blues, los tangos, el flamenco. Mis canciones quieren ser crónicas cotidianas del exilio, del amor, de la angustia, de tanta sordidez acumulada que nos han hecho pasar por historia…”.