Letra y música: Joaquín Sabina

Las doce marcaba el reloj de la sala,
rendido de sueño la luz apagué
cuando oí una fuerte voz que me llamaba
y aparecióseme Lucifer.

“No tiembles de miedo -me advirtió-, que es falso
lo que te han contado los curas de mí.”
“Conozco tus trucos -le dije al diablo-,
búscate otro Fausto y déjame dormir.”

“El cielo que sueñas -contestó enfadado-
es un club privado de gente formal,
yo vengo a llevarte de viaje conmigo
al país del que nadie ha vuelto jamas.”

Hizo un gesto con su mano
y en el espacio me encontré
volando con alas de espuma,
mirando la tierra a mis pies.

Enjambres de estrellas cruzamos veloces
mientras en mi oído sonaba su voz:
“Hace muchos siglos -me dijo-, en el cielo,
hubo una sangrienta revolución.

un grupo de ángeles nos levantamos
contra el poder absoluto de dios.
Como todo vencido conocí el exilio,
la calumnia, el odio y la humillación.

pero te aseguro que, de haber ganado,
ni muerte, ni infierno, ni cinco, ni dos,
ni tuyo, ni mío, ni odio, ni trabajo,
habrían existido, ni diablo ni dios.”

“Déjame vivir contigo
demonio amigo -supliqué-,
no me hagas volver a la vida
perdida ya mi antigua fe.”

Escuchóse entonces un bárbaro trueno,
en mi cama sudando debí despertar,
mi amigo el diablo se esfumó gritando
“¡cuenta lo que sabes a la humanidad!”.

Desde entonces robo, bebo, mato, arrastro
una miserable vida criminal,
pues sé que a la muerte me estará esperando
en el dulce infierno mi amigo Satán.

Esto que les cuento es una historia cierta,
ustedes si quieren me creen o no,
pero no le cierre la puerta al diablo
si llama una noche a su habitación

Aparece enMalas compañías

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