Letra y música: Joaquín Sabina / Pancho Varona / Antonio García de Diego

El se llamaba Confusión
tocaba un viejo acordeón
y a su mujer
la conocían todos por
Lilí Marlene.Se enamoraron en un club
de alterne, el año catapún,
por carnaval,
la bruja huyó con Fumanchú
después del vals.También estaba Do Re Mi,
un perro que, sin pedigrí,
sabía ladrar hasta en latín
y no mordía
más que al gato del alguacil.

Y decían que era amor
la soledad que compartían
un día sí, cuarenta no
y Do Re Mi se lo creía.
Igual que a ti, igual que a mí,
la realidad los aplastaba
pero cerraban al dormir
los ojos y se la inventaban.

Vivieron en cualquier ciudad,
todas se llaman Ansiedad
como Madrid…
Les daba vértigo mirar
al Pirulí.

Él se podía llamar Jesús.
Cada domingo, al muy gandul,
su Magdalena
le lava el pelo con champú
de hierbabuena

con Do Re Mi de fiel guardián.
Para el puchero familiar
los dos ganaban su jornal
honradamente porla calle de
Alcalá,

en la acera y de plantón
haciendo ella la carrera
y él con el vierjo acordeón
cargándose ‘La Violetera’.

Igual que a ti, igual que a mí,
el porvenir los acosaba,
pero cerraban al dormir
los ojos y se lo inventaban.

Nunca la pudo retirar
pero una vez, por Navidad,
el rey Melchor
trajo un abrigo de astracán
de imitación.

Volvía tan pancho Do Re Mi
un día de regar con pis
un abedul
y calculó mal el reprise
del autobús

y nunca más vino a lamer
el pantalón de su patrón
cada vez que
Lilí Marlene
con un recluta, toca el timbre de la pensión.

Y decían que era amor
la soledad que compartían
un día sí, cuarenta no
y Do Re Mi se lo creía.
Igual que a ti, igual que a mí,
la realidad los aplastaba
pero después cerraban al dormir
los ojos y se la inventaban.

Tal vez tenían razón, puede que fuera amor
la soledad que compartían
un día sí, setenta veces siete no,
y Do Re Mi, moviendo el rabo, se lo creía.
Como te pasa a ti, como me pasa a mí,
las uñas negras de la vida nos arañaban
pero cerraban al irse a dormir
los ojos y soñaban que soñaban.

Él era un tipo del montón
que se llamaba Discreción.
No le digáis
que habéis oído esta canción
si lo encontráis.

Aparece en: Diario de un peatón

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