“Me he tirado cuatro meses en el estudio porque cada vez soy más perfeccionista y creo que sigue afectándome la idea judeo-cristiana de que, para que algo funcione, tiene que costarme sudor y trabajo”, explicaba Joaquín en junio de 1996 durante la presentación a los medios de comunicación de Yo, mi, me, contigo. Una semana después, el disco había alcanzado ya el número uno en las listas de ventas, con 82.000 vendidas. Algo, por tanto, habría hecho bien Joaquín durante aquel intenso periodo de trabajo junto a Pancho Varona y Antonio García de Diego, sus productores habituales, que se encargaron de forma a las trece canciones que su jefe fue esculpiendo para materializar el disco.

Yo, mi, me, contigo era hasta entonces el álbum más americano de Joaquín Sabina, con enormes influencias musicales llegadas desde Argentina, México y Cuba. El de Úbeda contó con colaboradores de lujo en varias canciones, como Charly García, Ariel Rot, Caco Senante, Pedro Guerra, Manu Chao, Flaco Jiménez o Carlos Varela.

Con el paso de los años, el disco ha quedado marcado por tres de sus cortes: ContigoTan joven y tan viejo e Y sin embargo, convertidos desde entonces en piezas clave de su repertorio. De todas ellas, Joaquín siente predilección por esta última, hasta el punto de que alguna vez ha confesado que es su favorita de entre todas las que ha escrito.